Contrato Análisis del Mercado

Cómo gestionar los clicks o fijaciones en función de la tendencia del mercado

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La frase "para gestionar la oferta de la mejor manera posible es necesario seguir y entender el mercado" la hemos citado una y otra vez. Pero, ¿cómo se actúa sobre la oferta en diferentes momentos del mercado?

Cómo identificar la tendencia del mercado en la que nos encontramos

Lo primero que hay que hacer es identificar cuál es el momento del mercado en el que nos encontramos y por qué razón el mercado está encaminado en una dirección determinada. Pongamos un ejemplo: los precios del mercado a plazo desde hace unos meses están subiendo, estamos en una fase (o tendencia) alcista. ¿Por qué suben los precios? ¿Hay una razón fundamental, o un desequilibrio entre la oferta y la demanda? ¿El factor desencadenante del movimiento está destinado a durar o podría venir a menos disminuyendo, de hecho, el empuje del movimiento? Estas son las preguntas preliminares a las que hay que responder para establecer una estrategia coherente de gestión de la oferta.
Los momentos del mercado (fases o tendencias) pueden ser de diferentes tipos.

  • Tendencia alcista: los precios tienden a subir con continuidad, alcanzando siempre valores más altos y, a pesar de la volatilidad, las fases temporales de descenso son siempre muy débiles en comparación con las fases de empuje al alza. En estas fases los precios de toda la curva a plazo (y a menudo también del spot) suben con una homogeneidad segura.

  • Tendencia a la baja: viceversa, indica un periodo en el que los precios tienen un fuerte y continuo impulso a la baja y en el que la individualización de un nivel de mínimo (más allá del cual los precios no bajarán) se niega desde la prosecución del movimiento. En estas fases los precios de toda la curva a plazo (y a menudo también del spot) bajan suben con una homogeneidad segura.

  • Tendencia lateral: es un periodo en el que los precios oscilan alrededor de un valor medio o dentro de una banda constituida por el precio máximo y el mínimo alcanzado en el periodo. Cuando una tendencia es lateral no es posible por tanto identificar una tendencia rialzista o ribassista de medio/largo plazo.

Está claro que no es fácil identificar el inicio de una tendencia, es decir, el momento en el que el mercado comienza a seguir una dirección concreta (o una no dirección, en el caso de la tendencia lateral) como resultado de ciertos factores fundamentales, pero es bastante evidente cuando el mercado sigue una dirección durante 1 mes o más.

Cómo estimar la duración de una tendencia de mercado

Una vez que entendemos en qué momento del mercado estamos, entonces es necesario estimar la duración del movimiento, es decir, entender cómo evolucionará el mercado en el futuro. ¿La subida durará 2-3 semanas, 2-3 meses o más? ¿Cuándo encontrarán las condiciones de la oferta y la demanda un nuevo equilibrio que socave la base de este movimiento provocando su interrupción y, normalmente, el inicio de una nueva tendencia?

También en este caso, el análisis de las razones que permiten al mercado mantener una actitud alcista, bajista o lateral ayuda a hipotetizar la duración de este equilibrio (o desequilibrio) entre la demanda y la oferta y, en consecuencia, la duración de la tendencia.

La tendencia puede ser por tanto de corto, medio o largo plazo, puede durar desde unos días/semanas hasta meses/años.

¿Cómo gestionar la oferta en función de las distintas tendencias del mercado?

Identificar el momento del mercado y su posible duración nos ayuda a comprender la mejor manera de gestionar nuestro suministro de energía. ¿Me quedo con el precio variable o es mejor que solicite una fijación? ¿Es mejor fijar el precio sólo para los próximos meses o incluso para el suministro de los próximos años?

Sin embargo, para responder a esta pregunta también es necesario comprender cuál es el contexto en el que se desarrolla la evaluación. ¿Cuál es mi objetivo, ahorrar dinero (optimización) o no arriesgarme a pagar más (lógica presupuestaria)? ¿Y qué herramientas hay para lograr este objetivo?

Nueva llamada a la acción

Qué hacer en caso de una tendencia bajista del mercado

Si nos remontamos a hace un año, en el periodo del primer confinamiento por el Covid, recordamos el colapso que tuvieron los mercados, tanto financieros como de gas y electricidad. Sin embargo, los mercados energéticos llevaban ya unos meses a la baja, más allá del desplome que entre mediados de marzo y principios de abril llevó a los precios a tocar mínimos históricos.

Pues bien, en un periodo bajista como el de los meses anteriores, al tener que hacer consideraciones sobre la mejor manera de gestionar un suministro, muchos clientes con contrato de precio variable han optado por permanecer expuestos al precio del mercado o han fijado sólo una cuota mínima de su consumo, con el fin de aprovechar al máximo la bajada. Quien ha hecho esta elección ha querido preferir el posible ahorro, asumiendo el riesgo de que el mercado cambie repentinamente de rumbo provocando una subida.
Los que, en cambio, optaron por fijar el precio, quizá a finales del año anterior, probablemente prefirieron adoptar una lógica presupuestaria (sé cuáles serán mis costes el año que viene) sin correr el riesgo de incurrir en un aumento de los precios y, por tanto, de los costes.

Cuando se produjo el famoso desplome del mercado, varios clientes con un contrato de precio variable optaron por ponerse en contacto con el proveedor para solicitar una fijación de todos los volúmenes, para todo el periodo del contrato (a menudo los precios se fijaban incluso para 1, 2 o más años), aprovechando un momento del mercado en mínimos históricos. ¿Lo han hecho bien? Absolutamente sí, porque de los análisis resultó improbable que la tendencia bajista pudiera continuar después de un colapso similar, considerando que la cuestión, al término del confinamiento, habría vuelto necesariamente a valores elevados y por lo tanto, previsiblemente, los precios habrían iniciado una tendencia de recuperación al menos de los niveles precedentes al colapso.
Los que en ese momento tenían un contrato con un precio ya fijado no podían beneficiarse de la caída de los precios, al menos para el año en curso. A pesar de ello, algunos clientes han solicitado al proveedor poder contratar el precio para el año o años siguientes, al considerar que, aunque la perspectiva presupuestaria utilizada para el año 2020 les había penalizado, era interesante aprovechar la bajada de precios para los años futuros.

¿Qué nos sugiere este ejemplo? Que cuando se está en un momento de mercado bajista se puede optimizar la oferta si se tiene un precio variable, pero si el precio del año en curso ya se había fijado, todavía se puede intentar optimizar, al menos en parte, la oferta para los años siguientes. Si el mercado se encuentra en un periodo de descenso, es bueno esperar el mayor tiempo posible antes de solicitar la fijación, esperando el momento en que el descenso parezca haber llegado a su fin. Tal vez, de cara a la gestión del riesgo, sea prudente mantener una mayor parte de los volúmenes a precio variable, para aprovechar la caída, y fijar el precio sólo de un porcentaje reducido del consumo para cubrirse, al menos en parte, de un riesgo de subida.

Qué hacer en caso de una tendencia alcista del mercado

Cuando nos encontramos en una tendencia de mercado alcista (como en este momento) hay que entender si la tendencia está destinada a durar a largo plazo o no. Si se espera que la tendencia al alza sea de largo plazo, es prudente correr a los refugios, evitando quedar expuesto al precio de riesgo sobre una cuota importante de volúmenes, para evitar incurrir en precios siempre más altos y, en consecuencia, costes siempre mayores. Al contrario, si la expectativa es que el mercado retroceda, interrumpiendo en el corto plazo la subida, tal vez vale la pena esperar a la disminución con el fin de luego tomar ventaja de las cotizaciones más bajas con el fin de hacer de la fijación.

En ambos casos, el riesgo de que el mercado suba más y más debe ser cuidadosamente entendido y gestionado, incluso sobre la base del objetivo de optimización. Si la lógica sigue siendo la de la presupuestación, en un periodo alcista es aconsejable fijar el precio del consumo propio lo antes posible, eliminando o reduciendo el riesgo de costes muy elevados (ya que se espera que el mercado siga subiendo). Si la lógica es, en cambio, la persecución del mejor precio, no es aconsejable dejar el 100% de los volúmenes a precio variable, sino que, para disminuir el riesgo, se debe quedar expuesto al precio de mercado sólo con una parte de los volúmenes.

Cómo aprovechar la volatilidad del mercado energético. De Multiclick a SMARTclick

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